PENURIAS CUBANAS (Publicado en El Mundo el 2 de agosto de 2008)

agosto 11, 2008

El reciente aniversario del 26 de julio fue conmemorado con un discurso del presidente cubano Raúl Castro. Sus ideas insistieron en restricciones económicas como parte de medidas tomadas por el gobierno.

            El régimen cubano es un típico modelo del socialismo autoritario o capitalismo de Estado. El aparato de poder está controlado por el Partido Comunista Cubano, sustentado en una férrea organización militar y policial capaz de impedir cualquier disidencia y en caso de ocurrir, sancionarla.

            Sin embargo, debido a la ausencia del líder fundamental han ocurrido algunos movimientos calculados. Hay la necesidad de hacer concesiones aunque fueren cosméticas. La permisibilidad de la pequeña propiedad y las manifestaciones de las damas de blanco, evidencian una limitada flexibilidad en el tratamiento de los asuntos internos.

            La política exterior cubana se basa en el pragmatismo por sus relaciones con modelos tan disímiles como Colombia y Venezuela, China y España. Mantienen un antiamericanismo que le ha dado cohesión interna y de admiración por los sectores, cada vez más reducidos, de la intelectualidad internacional.

            El estigma del embargo del norte es una vía de apoyo popular cuando la realidad indica la existencia de un embargo parcial. Estados Unidos es el séptimo socio comercial de La Habana, lo cual delata la fragilidad de este latiguillo.

            Igualmente, su economía reside en el turismo, entregado a las operadores hoteleras transnacionales, la exportación de níquel a China y la reventa de petróleo gracias al excedente del envío venezolano. Hubo un crecimiento del P.I.B. en los últimos años, fotografía de una ilusión macroeconómica.

            No obstante, existe una evidente desigualdad en la distribución de los bienes y servicios entre la población. Una élite, los cuadros superiores del partido gobernante, las fuerzas armadas, la policía y la burocracia estatal, percibe ingentes beneficios por ser los administradores del Estado. El resto de la gente se encuentra en una situación de penurias al ser una mano de obra barata al servicio del poder.

            La revolución cubana emergió en los tempranos sesenta del pasado siglo como una esperanza para quienes desean un mundo mejor. Empero, la presión de la Guerra Fría y las concepciones rígida de los gobernantes la ubicó como un peón del ajedrez de la pugna Este-Oeste y fue una pieza del bloque soviético a escasas noventa millas de la Florida. Toda una joya geopolítica en aquellos años de enfrentamiento.

            El Che Guevara hizo mutis al comprender la inutilidad de la sujeción a Moscú. Cuando el Pacto de Varsovia invadió Checoslovaquia, La Habana la apoyó y en la discusión con los chinos se puso al lado del Kremlin. La caída del muro de Berlín le produjo una crisis inconmensurable al decaer las tres cuartas partes de su comercio internacional.

            Oír de nuevo la exigencia de sacrificios económicos al pueblo es deprimente. Obviamente que el cartabón político reinante en la mayor de las Antillas no es eficaz a la hora de valorar la calidad de vida de su gente. Un esquema fundado en el militarismo más directo y un control policial formidable no puede generar sino ira por su fracaso. Y pensar que existen todavía sectores de la izquierda aupantes del estalinismo y  otros creyendo en las bondades de otra frustración histórica, la democracia formal. Ahora es cuando queda camino para insurgir en nuevas concepciones aptas para devolver la soberanía a la sociedad.

 

Humberto Decarli R.

hachedester@gmail.com


Sedante electoral (El Mundo sábado 24 de mayo de 2008)

mayo 26, 2008
  • elecciones 2007
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    La situación económico-social se está calentando a pesar del ingente flujo de caja detentado por el Estado, quien históricamente ha sido el organizador de la dominación. Numerosos conflictos están en el tapete público, algunos resueltos y otros en convulsión, denotativos de perturbaciones.

     

            Así, hemos visto las lecciones dadas por los trabajadores sidoristas. Reprimidos, apresados, lesionados y con autoridades laborales en contra, persistieron y obligaron al Estado a una convención colectiva, insólito porque utiliza bonos para impedir estos contratos. Asimismo, los de una conocida bebida gaseosa enfrentados al máximo tribunal; los jubilados de la telefónica con su perseverancia no obstante tantos atropellos; las reclamaciones en las plantas automotrices en Anzoátegui y Sucre; y las etnias agredidas por transnacionales autorizadas por el gobierno, evidencian la existencia de muchas injusticias redundantes en delatar el desequilibrio actual.

            Frente a estos estremecimientos el poder emplea al electorerismo como sedante para contenerlos. Cada año hay un evento electoral que atrapa al espectro de la vida nacional y logra diluir, olvidar transitoriamente y postergar la crisis vivida.

            Tanto el gobierno como la oposición están absolutamente ocupados en su preselección de candidatos, sondeos y otros mecanismos donde se asfixia la dinámica de los acontecimientos. Mediante esta estratagema los detentadores de la sumisión han alcanzado excelentes resultados.

            Apreciamos al oficialismo hablando de primarias determinadas al final por los designios del líder y una oposición pendiente de trepar entre sí para alcanzar la nominación de alcaldías y gobernaciones. El pragmatismo es la quintaesencia de la dialéctica electoral. No importan los principios, lo necesario es el avenimiento para recibir cuotas de poder. Se ven acercamiento entre sectores aparentemente contrarios, verbigracia Bandera Roja con Acción Democrática, COPEI con el M.A.S., la Causa R con Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo con Proyecto Venezuela y Baduel con Podemos. En la orilla gubernamental atisbamos a los Tupamaros con el M.E.P., el P.P.T. con el Partido Comunista y paremos de contar.

            Las organizaciones políticas han devenido en clubes clientelares donde se negocian las parcelas de fuerza y nada mejor que unos comicios para la búsqueda de estos vellocinos de oro. En su estructura se conforman grupos de distintos intereses cuyo telos es la obtención de beneficios porque el alfa y la omega de su existencia radica precisamente en la rentabilidad populista.

            Concomitante a la baja calidad de vida de las personas se aprecia el espectáculo de las candidaturas y una amplia gama de ofertas de soluciones a los infinitos problemas creados por el modelo representativo aunque la realidad apunta hacia su agudización.

            El coeficiente de Gini, herramienta metodológica para medir la desigualdad social, se encuentra subiendo y a pesar de la bonanza financiera se incrementa la polarización de los segmentos sociales. La inflación resulta incontenible mientras la educación y la salud pública van de capa caída y problemas tan básico como la vivienda se encuentran lejos de ser resueltos.

Es un cuadro dantesco maquillado por los petrodólares, el bombardeo del aparato cultural (público y privado) y en especial por el carnaval significado en elecciones anuales que distan de ser democráticas para convertirse en mercado de intercambio clientelar.

 

HUMBERTO DECARLI R.

humbertodecarli@yahoo.es


Nulidad de 15 artículos de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada solicitan a la Sala Constitucional (El Carabobeño, 16 de mayo de 2008)

mayo 26, 2008

Nulidad de 15 artículos de Lofan
solicitan a Sala Constitucional

Diario El Carabobeño (Venezuela) – 16/05/08


Caracas, mayo 15 (REDACTA).-
Acción de nulidad contra los artículos 7, 8, 9, 10, 11, 13, 16, 19, 22, 25, 28, 29, 30, 31 y 40 de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (Lofan), interpusieron los profesores Elie Habilian Dumat y Baldomero Concepción Vásquez Soto, por colidir con los artículos 236, 328 y 329 de la Constitución.

En el escrito de nulidad

los accionantes señalan que los artículos 7, 8 y 9 de la Lofan contemplan la incorporación de la Reserva Nacional y la Guardia Territorial a la Fuerza Armada Nacional subordinadas al Presidente de la República, violándose el artículo 328 constitucional que define sólo cuatro componentes de la FAN: Ejército, Aviación, Armada y Guardia Nacional.

Los artículos 10 y 11 definen a la Reserva Nacional como un cuerpo especial que cuenta con una Comandancia General, en la cual deben ser registrados los integrantes de la Guardia Territorial, igualmente en violación del artículo 328 de la Constitución.

En el caso de los artículos 13 y 16 de la Lofan, tergiversan los ordinales 5 y 6 del artículo 236 de la Constitución, al darle al Presidente de la República funciones operativas contrarias al espíritu de la citada norma constitucional.

Los artículos 19, 22, 25 y 28, ponen a la orden de la Reserva Nacional y de la Guardia Territorial, a los cuatro componentes de la FAN contemplados en el 328 de la Constitución.

Se viola igualmente la Constitución, en sus artículos 328 y 329, cuando se incorpora a la doctrina militar a la Guardia Territorial y a la Reserva Nacional, y su Comando a la Fuerza Armada Nacional, como lo señalan los artículos 29, 30 y 31 de la Lofan.

Ante esta gama de inconstitucionalidades contenidas en la Lofan, los accionantes piden a la Sala Constitucional la admisión de la presente acción de nulidad. (OEC)

 

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Acción de Nulidad contra 15 artículo de LOFAN

 

Ciudadana  
Presidenta y demás magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia

Su Despacho.  

     Nosotros, ELIE HABALIAN DUMAT y BALDOMERO CONCEPCIÓN VÁSQUEZ SOTO, mayores de edad, de este domicilio, venezolanos, ingeniero y economista, en este orden y titulares de las Cédulas de Identidad Nos. V-7.072.22 y V-3.640.970, respectivamente, debidamente asistidos por el abogado HUMBERTO DECARLI R., venezolano, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad No. V-4.252.973, inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado signado bajo el No. 9928 y en el Colegio de Abogados del Distrito Capital bajo el No. 6.183, inscrito en el Tribunal Supremo de justicia, bajo el No. 59 y domiciliado en la Ciudad de Caracas, Distrito Capital del Distrito Metropolitano, ante Uds. ocurrimos a fin de exponer:

I

DEFINICIÓN DE ESTA ACCIÓN

      Por el presente escrito vamos a ejercer la Acción de Nulidad por inconstitucionalidad de varios artículos, que señalaremos más adelante, de la Ley  Orgánica de la Fuerza Armada Nacional debido a que coliden palmariamente con distintas disposiciones de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las cuales señalaremos en el curso de esta exposición.

      Nuestra cualidad para intentar esta acción deviene de la condición de venezolanos debido a ser una iniciativa de naturaleza popular partiendo de los deberes establecidos en el artículo 130 constitucional y la proponemos ante la Sala Constitucional porque el ordinal primero del artículo 336 de nuestra Carta Magna dibuja la competencia de esta sala para conocer de esta clase de acción.

II

DE LOS ARTÍCULOS DE LA LEY ORGÁNICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL CUYA NULIDAD SE SOLICITA

      Existen varias normas de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional que ostensiblemente violentan a la constitución.

      En efecto, los artículos 7, 8, 9, 10, 11, 13, 16, 19, 22, 25, 28, 29, 30, 31 y 40 de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional presentan trasgresiones a los artículo 326, 328 y 329 de la constitución, como vamos a detallar en los próximos párrafos.

      En este mismo orden de ideas, pasamos a citar y a comentar estas normas de rango legal cuya nulidad es procedente por violentar a disposiciones constitucionales:

    “Artículo 7. Subordinación del militar. Los militares en servicio activo, en la Reserva Nacional y la Guardia Territorial movilizada, están subordinados al Presidente de la República, Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, cuyas disposiciones deben obedecer y cumplir sin retardo ni excusa de ningún género, de acuerdo con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes”.

      En esta norma se expresa la incorporación de la Reserva Nacional y la Guardia Territorial a la Fuerza Armada Nacional con plena subordinación al Presidente de la República. De esta forma se viola el artículo 328 que sólo define a cuatro componentes: el Ejército, la Aviación, la Armada y la Guardia nacional

    “Artículo 8. Integrantes de la Fuerza Armada Nacional. Son integrantes de la Fuerza Armada Nacional, para los fines estrictamente ligados a las normas internacionales vinculadas al derecho de la guerra y en la guerra, los profesionales, técnicos y alistados en sus unidades activas, en las unidades de Reserva Nacional, y los ciudadanos y ciudadanas que integren los grupos pertenecientes a la Guardia Territorial debidamente organizados, identificados, registrados y seleccionados por la Fuerza Armada Nacional”.

     De igual forma se violenta el indicado artículo 328 constitucional que taxativamente enumera a los componentes de los administradores de la violencia del Estado sin incluir, por supuesto, a la señalada Reserva Nacional y la Guardia Territorial.

    “Artículo 9. Composición de la Fuerza Armada. La Fuerza Armada Nacional está integrada por sus cuatro componentes, el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, los cuales funcionan de manera integral y se complementan con la Reserva Nacional y la Guardia Territorial, para cumplir con la defensa militar y participar en la defensa integral de la Nación. Cuenta con su organización operacional, administrativa y funcional, adecuada a su misión; cada componente militar tiene su respectiva Comandancia General”.

     De nuevo se incumple con la definición de la conformación de la fuerza armada al agregársele los dos indicados cuerpos imprevistos en el artículo 328 del pináculo del ordenamiento jurídico.

    “Artículo 10. Reserva Nacional. La Reserva Nacional está constituida por todos los venezolanos y venezolanas mayores de edad que no estén en servicio militar activo, que hayan cumplido con el servicio militar o que voluntariamente se incorporen a las unidades de reservas que al efecto sean conformadas. Esta organización es un cuerpo especial que cuenta con una Comandancia General de la Reserva Nacional y de la Movilización Nacional y los órganos operativos y administrativos funcionales necesarios para el cumplimiento de su misión”.

     Al crearse una comandancia aparte de los otros cuatro componentes se está segmentando la línea de mando operativa de la Fuerza Armada Nacional cuyos componentes, como ya se dijo, están expresamente mencionados en un elenco claro del artículo 328 de la constitución.

     Igualmente se aleja de la concepción de profesionalización de los integrantes de los cuerpos castrenses al manifestarse su integración con un personal no profesional incumpliendo la disposición contenida en el artículo 328 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que la define precisamente con base en su profesionalización como es la tendencia de los militares modernos y postmodernos. Es evidente la carencia de profesionalización de los integrantes de la Reserva Nacional y la Guardia Territorial conforme lo indica la hipótesis de esta norma.

    “Artículo 11. Guardia Territorial. La Guardia Territorial está constituida por los ciudadanos y ciudadanas que voluntariamente se organicen para cumplir funciones de resistencia local ante cualquier agresión interna o invasión de fuerzas extranjeras. Estos grupos deben ser debidamente registrados por la Comandancia General de la Reserva Nacional y de la Movilización Nacional, quedando bajo su mando y conducción”.

     Es válida la misma argumentación anterior respecto a la Reserva Nacional por la violación de los artículos 328 y 329 constitucionales en el caso de la Guardia Territorial.

    “Artículo 13. Comando de la Reserva Nacional. El Comandante de la Reserva Nacional y de la Movilización Nacional depende directamente del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y tiene bajo su mando las unidades de reserva organizada y la Guardia Territorial organizada”.

      Esta norma es muy diáfana en tergiversar el principio estatuido en los ordinales 5 y 6 del artículo 236 constitucional referido a las atribuciones del Presidente de la República, cuyo texto es:

    “Artículo 236. Son atribuciones y obligaciones del Presidente o Presidenta de la República:

  1. Cumplir y hacer cumplir esta Constitución y la ley.
  2. Dirigir la acción del Gobierno.
  3. Nombrar y remover al Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, nombrar y remover los Ministros o Ministras.
  4. Dirigir las relaciones exteriores de la República y celebrar y ratificar los tratados, convenios o acuerdos internacionales.
  5. Dirigir las Fuerza Armada Nacional en su carácter de Comandante en Jefe, ejercer la suprema autoridad jerárquica de ella y fijar su contingente.
  6. Ejercer el mando supremo de la Fuerza Armada Nacional, promover sus oficiales a partir del grado de coronel o coronela o capitán o capitana de navío, y nombrarlos o nombrarlas para los cargos que les son privativos…(omissis)”.

   Cuando se atribuye a la cabeza del Poder Ejecutivo  la dirección y el mando supremo de la Fuerza Armada se da porque hay una comprensión institucional de la inserción de los componentes castrenses. Esta norma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional expresa la incorporación del Presidente de la República no tan sólo como un símbolo sino con funciones operativas lo cual contraría el espíritu de este artículo constitucional.

    “Artículo 16. Misión y Componente. La Fuerza Armada Nacional Activa es responsable de asegurar el dominio de los espacios vitales y la defensa de los puntos estratégicos del país, complementada por la reserva nacional y la guardia territorial. Participa en las operaciones de mantenimiento del orden interno y del desarrollo nacional”.

   Al incorporar estos dos nuevos cuerpos (la Reserva Nacional y la Guardia Territorial) a la responsabilidad del territorio como elemento existencial del Estado estamos en presencia otra vez, de una perturbación del artículo 328 de la constitución.

      “Artículo 19. Funciones del Ejército. Al Ejército le corresponde la planificación, ejecución y control de las operaciones militares requeridas para la defensa terrestre, en coordinación con los demás componentes militares, y tiene además de las funciones establecidas en la presente Ley, las siguientes:

    …17. Prestar apoyo de transporte aéreo a los demás componentes de la Fuerza Armada Nacional, a la Reserva Nacional y a la Guardia Territorial…”.

    “Artículo 22. Funciones de la Armada. A la Armada le corresponde la planificación, ejecución y control de las operaciones militares requeridas para la defensa naval en coordinación con los demás componentes militares, y tiene además de las funciones establecidas en la presente Ley, las siguientes:

    …17. Prestar apoyo de transporte aéreo a los demás componentes de la Fuerza Armada Nacional, a la Reserva Nacional y Guardia Territorial”.

    “Artículo 25. Funciones de la Aviación Militar. A la Aviación Militar le corresponde la planificación, ejecución y control de las operaciones militares requeridas para la defensa aeroespacial, en concordancia con los demás componentes militares, y tiene además de las funciones establecidas en la presente Ley, las siguientes:

    …19. Prestar apoyo operacional y de transporte aéreo a los demás componentes de la Fuerza Armada Nacional, la Reserva Nacional y la Guardia Territorial”.

    “Artículo 28. Funciones de la Guardia Nacional. A la Guardia Nacional le corresponde la conducción y control de las operaciones exigidas para coadyuvar al mantenimiento del orden interno y la cooperación en el desarrollo de las operaciones militares, en coordinación con los demás componentes militares; además de las funciones comunes establecidas en la presente Ley, las siguientes:

    …16. Prestar apoyo operacional y de transporte aéreo a los demás componentes de la Fuerza Armada Nacional, la Reserva Nacional y la Guardia Territorial”.

   Estos cuatro últimos artículos son muy manifiestos. Los cuatro componentes, en sus funciones comprenden el apoyo operacional y de transporte aéreo a la Reserva Nacional y la Guardia Territorial. Los componentes castrenses reconocidos por la constitución deben ponerse a la orden de los nuevos cuerpos que no son precisamente profesionales trasgrediéndose flagrantemente el artículo 328 constitucional por las razones antes señaladas.

    “Artículo 29. Misión de la Reserva Nacional. La Reserva Nacional es responsable de complementar la Fuerza Armada Nacional activa para el cumplimiento de sus funciones y proporcionar reemplazos a sus unidades, y cualquier otra que se le asigne para la defensa integral de la Nación. Las unidades de reserva movilizadas participarán en el desarrollo nacional y en la cooperación para el mantenimiento del orden interno”.

    “Artículo 30. Misión de la Guardia Territorial. La Guardia Territorial tiene como misión la preparación y mantenimiento del pueblo organizado para operaciones de resistencia local, ante cualquier agresión interna y/o externa, así como la participación en misiones especiales de defensa y desarrollo integral de la Nación”.

    “Artículo 31. Comando General. Para la conducción de las operaciones de la Reserva Nacional y la Guardia Territorial se instituye el Comando General de la Reserva Nacional y Movilización Nacional” 

   Estas tres disposiciones redundan en violar los artículos 328 y 329 de la C.R.B.V. al incorporar a la doctrina militar a la Guardia Territorial, la Reserva Nacional y sus respectivos comandos a la Fuerza Armada Nacional.

    “Artículo 40. Comandante en Jefe. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela tiene el grado militar de Comandante en Jefe, y es la máxima autoridad jerárquica de la Fuerza Armada Nacional. Ejerce el mando supremo de ésta, de acuerdo con lo previsto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes de la República, mediante decretos, resoluciones, reglamentos, directivas, órdenes e instrucciones. Dirige el desarrollo general de las operaciones, define y activa el área de conflicto, los teatros de operaciones y zonas integrales de defensa, así como los espacios para maniobras y demostraciones, designando sus respectivos comandantes y fijándoles la jurisdicción territorial correspondiente, según la naturaleza del caso”. (Subrayado nuestro).

     Este artículo 40 describe las funciones del Presidente de la República como máximo exponente de la Fuerza Armada pero lo expande a actividades de operaciones, maniobras, etc. No es de descartar que el jefe del ejecutivo pueda en consecuencia, dirigir batallones, divisiones, pelotones y demás entidades de los componentes con el monopolio de la violencia del Estado.

      Con estas hipótesis normativas se incumple diáfanamente con el principio concretado en los ordinales 5 y 6 del artículo 236 constitucional cuyo telos es afinar el perfil institucional del presidente siempre en consonancia con la supeditación del mundo militar al civil y no como un oficial más interventor en la operatividad de los cuerpos.

III

LAS NORMAS CONSTITUCIONALES TRASGREDIDAS 

      Con secuencia a la redacción de este escrito, indicamos que las normas de la máxima expresión de nuestro ordenamiento jurídico colididas por los artículos indicados de la Ley Orgánica, son las siguientes:

   1. El artículo 236: “Son atribuciones y obligaciones del Presidente o Presidenta de la República:

  1. Cumplir y hacer cumplir esta Constitución y la ley.
  2. Dirigir la acción del Gobierno.
  3. Nombrar y remover al Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, nombrar y remover los Ministros o Ministras.
  4. Dirigir las relaciones exteriores de la República y celebrar y ratificar los tratados, convenios o acuerdos internacionales.
  5. Dirigir las Fuerza Armada Nacional en su carácter de Comandante en Jefe, ejercer la suprema autoridad jerárquica de ella y fijar su contingente.
  6. Ejercer el mando supremo de la Fuerza Armada Nacional, promover sus oficiales a partir del grado de coronel o coronela o capitán o capitana de navío, y nombrarlos o nombrarlas para los cargos que les son privativos.
  7. Declarar los estados de excepción y decretar la restricción de garantías en los casos previstos en esta Constitución.
  8. Dictar, previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley.
  9. Convocar a la Asamblea Nacional a sesiones extraordinarias.
  10. Reglamentar total o parcialmente las leyes, sin alterar su espíritu, propósito y razón.
  11. Administrar la Hacienda Pública Nacional.
  12. Negociar los empréstitos nacionales.
  13. Decretar créditos adicionales al Presupuesto, previa autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada.
  14. Celebrar los contratos de interés nacional conforme a esta Constitución y la ley.
  15. Designar, previa autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada, al Procurador o Procuradora General de la República y a los jefes o jefas de las misiones diplomáticas permanentes.
  16. Nombrar y remover a aquellos funcionarios o aquellas funcionarias cuya designación le atribuyen esta Constitución y la ley.
  17. Dirigir a la Asamblea Nacional, personalmente o por intermedio del Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, informes o mensajes especiales.
  18. Formular el Plan Nacional de Desarrollo y dirigir su ejecución previa aprobación de la Asamblea Nacional.
  19. Conceder indultos.
  20. Fijar el número, organización y competencia de los ministerios y otros organismos de la Administración Pública Nacional, así como también la organización y funcionamiento del Consejo de Ministros, dentro de los principios y lineamientos señalados por la correspondiente ley orgánica.
  21. Disolver la Asamblea Nacional en el supuesto establecido en esta Constitución.
  22. Convocar referendos en los casos previstos en esta Constitución.
  23. Convocar y presidir el Consejo de Defensa de la Nación.
  24. Las demás que le señale esta Constitución y la ley.

    El Presidente o Presidenta de la República ejercerá en Consejo de Ministros las atribuciones señaladas en los numerales 7, 8, 9, 10, 12, 13, 14, 18, 20, 21, 22 y las que le atribuya la ley para ser ejercidas en igual forma.

    Los actos del Presidente o Presidenta de la República, con excepción de los señalados en los ordinales 3 y 5, serán refrendados para su validez por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva y el Ministro o Ministra o Ministros o Ministras respectivos.

    Las demás que le señale esta Constitución y la ley. El Presidente o Presidenta de la República ejercerá en Consejo de Ministros las atribuciones señaladas en los numerales 7, 8, 9, 10, 12, 13, 14, 18, 20, 21, 22 y las que le atribuya la ley para ser ejercidas en igual forma. Los actos del Presidente o Presidenta de la República, con excepción de los señalados en los ordinales 3 y 5, serán refrendados para su validez por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva y el Ministro o Ministra o Ministros o Ministras respectivos”. (Negrillas nuestras).

   2. Artículo 328. “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”. (Subrayado nuestro).

   3. Artículo 329. “El Ejército, la Armada y la Aviación tienen como responsabilidad esencial la planificación, ejecución y control de las operaciones militares requeridas para asegurar la defensa de la Nación. La Guardia Nacional cooperará en el desarrollo de dichas operaciones y tendrá como responsabilidad básica la conducción de las operaciones exigidas para el mantenimiento del orden interno del país. La Fuerza Armada Nacional podrá ejercer las actividades de policía administrativa y de investigación penal que le atribuya la ley”. (Negrillas nuestras). 

IV

PETITORIO

      Por las consideraciones precedentes es que ocurrimos a su competente autoridad, para solicitar con arreglo en lo dispuesto en el cardinal 6 del articulo 5 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia  en concatenación con el numeral 1 del articulo 336 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como en efecto formalmente lo hacemos en el presente acto, la nulidad de los artículos 7,8, 9, 10, 11, 13, 16, 19, 22, 25, 28, 29, 30, 31 y 40 de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional por violentar a los artículo 236, 328 y 329 de la constitución, de acuerdo a los alegatos detallados anteriormente.

IV

COLOFÓN 

     Finalmente pedimos que la presente Acción de Nulidad por inconstitucionalidad sea admitida, tramitada y sustanciada conforme a Derecho y sea declarada con lugar en la definitiva con todos los pronunciamientos de ley.

     Nuestra dirección procesal es la siguiente: Coliseo a Salvador de León, edificio la Galería, Torre Oeste, piso 14, oficina D, Caracas. Teléfonos: 541 39 69 – 541 77 31; celular: 0416 628 08 07 y correo electrónico: humbertodecarli@yahoo.es.

     Es justicia que esperamos en Caracas a los quince días del mes de mayo del año dos mil ocho. 
 

ELIE HABALIAN DUMAT

C. I. No. V-7.072.22     

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            BALDOMERO CONCEPCIÓN VÁSQUEZ SOTO,

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                        C.I. No. V-3.640.970 

          El ABOGADO ASISTENTE,    
 

                HUMBERTO DECARLI R.       

                INPREABOGADO No. 9928

                Inscripción en el T.S.J. No. 59

          C.I. No. V-4.252.973

Autores: Humberto Decarli, Elie Habalian Dumat y Baldomero Vásquez Soto
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Razones de la experiencia militarista venezolana (publicado en la Revista paraguaya Periféricas)

mayo 26, 2008

RAZONES DE LA EXPERIENCIA MILITARISTA VENEZOLANA

            La experiencia vivida en Venezuela a raíz de la llegada a la presidencia de la república de Hugo Chávez Frías es interesante en la medida que devela la clara orientación del poder en el país. Es una simbiosis de democracia representativa con militarismo sin golpe de Estado.

1. El militarismo domina al siglo veinte.

            Para entender lo anterior debemos hacer algunas reflexiones históricas acerca de la estructura política venezolana durante el siglo veinte. Comenzó la centuria con el régimen de Cipriano Castro, caudillo venido de la región andina quien reivindicó a esa zona que mantenía al país con el café, principal generador de divisas, a pesar de estar rezagada en la toma de decisiones.

            Castro gobernó con dureza e hizo alianzas con la élite caraqueña pero por razones de salud fue convencido de irse para tratarse una patología prostática. En el fondo fue un esfuerzo del gran capital que había sido golpeado por algunas decisiones, en especial la nacionalización de la empresa New York & Bermúdez, porque antes había intentado enfrentarlo militarmente pero el presidente derrotó a un banquero, José Manuel Matos, en la batalla de La Victoria-localidad del Estado Aragua- con un ejército inferior numéricamente.

            Al hacer mutis, los americanos se encargaron de no permitir más su regreso y accedió en el año de 1909 a la jefatura del Estado su lugarteniente, Juan Vicente Gómez, quien gobernó a Venezuela durante 27 años hasta su fallecimiento en 1936. Su administración creó al aparato estatal venezolano contemporáneo, centralizó los impuestos, liquidó todas las manifestaciones federales, persiguió a los caudillos regionales y fundó a la fuerzas armadas actuales para lo cual trajo al país a un oficial prusiano chileno, Samuel Mc Gill.

            Le sucedieron gestiones castrenses hasta 1958, con excepción del efímero paso del novelista Rómulo Gallegos durante ocho meses en 1948. La última dictadura, presidida por el general Marcos Pérez Jiménez, fue una expresión desarrollista que se derrumbó producto de una crisis económica y los uniformados, unidos a los empresarios y el alto clero, llegaron al consenso de defenestrarlo aunque hubo auge de masas dirigida por los partidos políticos a la sazón con gran prestigio.

2. La democracia representativa también es autoritaria.

            Así las cosas, la Junta reemplazante del militar, llama a elecciones y triunfa Rómulo Betancourt, otrora fundador del Partido Comunista de Costa Rica devenido en machartista. Elabora un gobierno de coalición de tres partidos políticos (A.D., COPEI y U.R.D.) con soporte en el alto mando castrense, el sindicalismo manejado como elemento de contención de la presión popular, la cúpula eclesiástica, los empresarios y por supuesto, con la bendición del Departamento de Estado, mediante el llamado Pacto de Punto Fijo.

            La democracia formal funcionó basada en la habilidad de Betancourt, quien provoca y empuja a la izquierda a un insurrección fracasada y ello resucita el anticomunismo de los militares. Derrotada la erupción revolucionaria llega en auxilio de este modelo una bonanza petrolera en 1973 por el embargo petrolero árabe provocado por la guerra del Yom Kippour. El excedente financiero sirvió para subsidiar a los capitalistas, sobornar a la intelectualidad y mantener un espíritu de negociación con todos los sectores para esconder los conflictos reales de la sociedad y en especial a los antiguos guerrilleros quienes se incorporaron a la legalidad.

            La anterior explosión dineraria fue despilfarrada en poco tiempo pero acaece una nueva alza del precio del barril motivado por la guerra de Irak e Irán, la cual también esfumó un poder ineficaz. En 1983 se manifestó el primer síntoma grave de la deficiencia de este sistema: hubo la devaluación del Bolívar cuando el llamado Viernes Negro. Los factores mundiales de poder decidieron llevar a cabo las políticas del Consenso de Washington y apostaron por el caudillo populista Carlos Andrés Pérez para su aplicación y a solo 25 días de la asunción de su gobierno, el día 27 de febrero de 1989, estalló una insurrección popular ante el shock provocado por tan severas medidas.

            Culmina el fracaso del clientelismo con las tentativas de golpes del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992. A pesar de haber sido derrotadas se agudizó la grieta de la crisis y las élites decidieron sacrificar a Pérez al destituirlo y apresarlo por corrupción.

            Posteriormente es electo en medio de un fraude el socialcristiano Rafael Caldera, apoyado por parte de la actual izquierda chavista, quien terminó su mandato en medio de una inercia y tuvo que pactar con A.D. para realizar algunas privatizaciones como la de la entidad bancaria más grande, el Banco de Venezuela.

3. El régimen chavista es más de lo mismo.

            Hugo Chávez se lanza como candidato presidencial después de cambiar su actitud insurreccional y apoyado por distintos sectores políticos, militares y empresariales y en medio de un discurso de moralidad, radicalidad y ofrecimientos a las soluciones, obtiene una victoria contundente. Su administración comenzó con un consenso general pero se fue deteriorando por los escasos niveles de ingresos cuando el crudo osciló entre los 9 y 11 dólares por barril. La crisis generó su derrocamiento el día 11 de abril de 2002 pero como no hubo un liderazgo de reemplazo los mismos administradores de la violencia del Estado decidieron reponerlo en la jefatura del Estado.

            A posteriori, el oficial de las fuerzas armadas presidente ha mantenido un régimen soportado en la inmensa entrada de recursos financieros derivados de la renta petrolera con un incremento permanente desde el año 2003 llegando a niveles históricos cercanos a los 100 dólares el barril. Ha incursionado internacionalmente a través de esos petrodólares y tal circunstancia lo sostiene en la cúspide de América Latina apuntalando a los gobiernos de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Cuba, Honduras y las islas del CARICOM, amén de subsidios a muchas organizaciones internacionales e intelectuales americanos y europeos.

4. Conclusiones sobre la experiencia chavista.

            Hecha la anterior semblanza histórica y apreciando esas premisas podemos concluir en que los rasgos característicos del gobierno chavista son los siguientes:

            Primero, en el plano económico, es una simbiosis de política neoliberal en materia monetaria con apoyo a las entidades financieras (bancos y seguros con ganancias históricas) y un tratamiento ortodoxo para combatir la indetenible inflación mediante la absorción de la masa monetaria, combinados con criterios intervencionistas expresados en un Estado inversor en telecomunicaciones y electricidad.

            Segundo, socialmente es una manifestación clientelar porque toma algunos recursos de la renta petrolera para repartir entre la población con ayudas y becas como otrora lo hicieron los socialdemócratas y socialcristianos.

            Tercero, su política energética es extractiva como lo demuestra la dirección de las exportaciones de petróleo, gas y carbón. Se dan concesiones para que las transnacionales operen los pozos petroleros, la plataforma deltana gasífera y el carbón en minas a cielo abierto en el Estado Zulia, donde están causando daños étnicos (a los Wayuú, Bari y Yukpas) y ambientales ingentes.

            Cuarto, la economía cumple con el rol asignado en la división de las actividades internacionales. Venezuela es exclusivamente un proveedor energético seguro y por ello existe el rentismo petrolero. El parque industrial se ha reducido drásticamente en los últimos años así como el agro pero las importaciones se han elevado a las nubes y así se desangra al país con una espectacular fuga de divisas cumplida por el mismo Estado. Además, a pesar del control de cambios hay respiraderos para exportar capitales mediante bonos emitidos por los mismos entes públicos. Es también un paraíso para el sector de las telecomunicaciones y el financiero, con gran participación transnacional.

            Quinto, el país se ha inscrito en el Plan Puebla-Panamá cuya finalidad es trasladar gas desde Venezuela y Colombia a través de Centroamérica y México hasta el oeste de los Estados Unidos. Asimismo, está inserto en el I.I.R.S.A. (Integración de la Infraestructura de la Región Sur Americana) y en tal sentido, permite la salida de la biomasa y minerales estratégicos desde la Amazonía brasileña a través del segundo puente sobre el río Orinoco, una autopista desde Brasil a construir y el proyecto de un puerto de aguas profundas en el Estado Monagas en la zona oriental del país.

            La tendencia es a las integraciones regionales retirándose de la Comunidad Andina de Naciones para incorporarse a la más neoliberal donde el mercado es factor fundamental, el MERCOSUR, donde ha solicitado ser miembro.

            De la misma manera, se adquieren compromisos fuertes como la compra de la deuda argentina para ahorrarle actividad a la banca internacional e inversiones en refinerías petroleras donde las transnacionales no lo hacen por ser la parte menos rentable de ese negocio.

            Sexto, el modelo político es la democracia representativa pura y simple, con elecciones cuestionadas y costosas, siendo factores de poder importantes los militares, el gran capital internacional, los medios de comunicación controlados por el Estado y la figura caudillesca del presidente expresada en el culto a su personalidad. Los partidos políticos se encuentran totalmente desprestigiados y Chávez los emplea solamente con fines electorales y le ha costado mucho construir un partido único socialista siguiendo el esquema cubano. Asimismo, la corrupción y la impunidad campean, algo intrínseco a las democracias formales.

El poder es ineficaz y ha sido incapaz de resolver los problemas más elementales como el de la vivienda donde hay un enorme déficit, la inseguridad personal es administrada eficazmente por el Estado, el desempleo, el subempleo y la economía informal es inmensa no obstante que el flujo petrolero ha maquillado las cifras circunstancialmente. Venezuela es detrás de Brasil, México y Chile, la nación donde hay más injusticia social en América Latina. El Coeficiente de Gini, herramienta para medir la distribución de los bienes y servicios en la sociedad, ha aumentado en paralelo a la bondad fiscal.

            Séptimo, hay una gran concentración de poder y cada vez el Jefe del Estado tiene mayores atribuciones y los demás poderes públicos (Legislativo, Judicial, Electoral y Moral Republicano), son manipulados por el ejecutivo. Las regiones, municipios y alcaldías cada día ven restringida su actuación desde todo ángulo. El denominado “poder popular” radicado en los Consejos Comunales son dominados desde la presidencia en una actividad tipo tranvía, desde arriba hacia abajo. Los movimiento sociales han sido penetrados desde el Estado para paralizar sus iniciativas e inhibirlos en el acontecer nacional.

            Octavo, la política petrolera se orienta a ser un buen vendedor a precios preferenciales y permanentes a los Estados Unidos. Incluso, Venezuela debe subsidiar el precio de la gasolina al sur de este país y no se ha planteado ningún criterio óptimo ambiental ni de darle un giro a la concepción rentista petrolera.

            El chavismo ha permitido que las empresas contratadas originalmente como operadoras de servicio pasen a ser copropietarias del 49% de las acciones mediante el régimen de empresas mixtas. Sólo la Exxon Mobil y la Conoco-Phillips se han negado a dar ese viraje por razones de conveniencia corporativa. Las demás transnacionales (Son aproximadamente 20 entre las cuales están Repsol-Y.P.F., Royal Ducht Shell, Statoil, Total Elf, B.P.-Amoco, ENI y la Chevron calificada por Chávez como una empresa revolucionaria), han aceptado este cambio porque los favorece dada la necesidad de producción y reservas de crudo por la escasez mundial de la oferta.

            Noveno, la cohesión interna la ha pretendido lograr Chávez a través del nacionalismo exacerbado, la estimulación de la figura mítica de Simón Bolívar escondiendo su carácter de mantuano opresor así como una visión acrítica de Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez y la recurrente unidad latinoamericana.

            Décimo, los integrantes de la fuerza armada tienen infinidad de cargos y funciones en todos los organismos públicos constituyendo sus principales cuadros y la tendencia es a militarizar la sociedad cuando establecen materias bélicas obligatorias en la educación, emplean reiteradamente desfiles de infantería, tanques, aviones y de los componentes uniformados.

            Se ha creado un nuevo segmento de la milicia, la denominada reserva junto a los otros cuatro, la armada, la aviación, el ejército y la guardia nacional. Además, se incentiva la figura castrense como un símbolo patrio y se le acerca a la gente para promover la unión cívico-militar.

            Decimoprimero, hay una escalada armamentística. Se han adquirido de Rusia, China y otros países, grandes cantidades de Kalashnikov, tanques de guerra, misiles, aviones Sukoi, helicópteros artillados, buques de guerras, submarinos y municiones de todos los calibres. Estas compras son asaz injustificadas y sólo tienen una perspectiva represiva.

            La milicia venezolana tiene máculas graves en los últimos tiempos. Durante la década de los sesenta del siglo pasado los oficiales fueron entrenados en la Escuela de las Américas para asesinar y la trayectoria de desaparecidos, torturados, muertos y heridos en los teatros de operaciones antiguerrilleros así lo demuestra. Asimismo, el genocidio del 27 de febrero de 1987 cuando el “Caracazo”, también lo evidencia.

            Podemos concluir que la experiencia chavista en Venezuela es una fórmula del neomilitarismo porque gobiernan los agentes de la violencia del Estado legitimados por elecciones. Ya no se requiere el putchismo de la guerra fría porque ahora es más fácil.

5. Colofón.

            La estructura de poder en Venezuela, como en toda América Latina, es una cápsula cerrada sin ninguna importancia de quién la ocupe. El que acceda al gobierno debe cumplir con esa relación de poder, esa práctica social, esa relación social enraizada. Por ese motivo en toda la región organizaciones autodefinidas de izquierdas capturan esos espacios pero su conducta no es distinta a una de derecha. Los sandinistas, los socialistas chilenos, la izquierda uruguaya, la ecuatoriana y la boliviana, son muestras de ello.

            Pero en Venezuela hay un caldo de cultivo para regir el autoritarismo. Todo el siglo pasado fue pasto de dictaduras y una democracia representativa fundada en el abuso de los factores de poder y el rechazo a las iniciativas desde las bases. No es casual que la debacle del puntofijismo haya sido rescatada con una figura castrense.

            Vivimos en este lugar, ubicado en la parte septentrional de América del Sur, en el contexto de una experiencia donde el populismo de la democracia clientelar se combina con el militarismo, es la sinergia del nasserismo, peronismo, velasquismo y otras expresiones similares. Pero lo cierto es que impera el capitalismo globalizado aplicado de la manera más directa con su aciaga carga social. Confundirla con una conducta revolucionaria equivale a desconocer la historia y condenar a repetirla.

 

HUMBERTO DECARLI R.

hachedester@gmail.com


A cuarenta años del mayo francés (publicado en El Mundo el 10 de mayo de 2008)

mayo 26, 2008

A cuarenta años del Mayo Francés
Humberto Decarli* / El Mundo (Venezuela) – 10/05/08

A finales del mes de marzo de 1968 comenzó uno de los movimientos de masas más relevantes de la historia mundial contemporánea. Iniciado como una demanda reformista universitaria se transformó en un huracán incontenible frente a un modelo social asfixiante en un país capitalista desarrollado.

Fue un año turbulento inscrito en la pugna de la Guerra Fría. Sucedió la Primavera de Praga con los tanques soviéticos aplastando una disidencia para resguardar un imperio despótico. Se produjo la masacre de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco cuando los militares y policías aztecas cometieron un genocidio contra los estudiantes en el marco de unas Olimpíadas. Asimismo, acaeció la Convención Demócrata donde la izquierda estremeció con violentos disturbios a la ciudad de los vientos y además, el homicidio del líder Martin Luther King.

Los hechos en Francia comenzaron en Nanterre, siguieron en la ciudad luz y el resto del país y durante el mes de mayo hizo eclosión la espontaneidad que puso en jaque al Estado francés y al modelo civilizatorio imperante. Las expectativas fueron desbordadas por la dinámica de las movilizaciones y a los estudiantes se aunaron los obreros en unos Comités de Acción fulgurantes.

Aparte de la participación del pueblo francés, estuvieron presentes los movimientos situacionistas, anarquistas, consejistas y maoístas. Es interesante hacer notar la maravilla visual de Bernardo Bertolucci en su película Los Soñadores donde plantea en su epílogo las sendas distintas del socialismo autoritario, representado por los seguidores de Mao, y la libertaria, en esos días parisinos.

La insumisión fue derrotada por el establecimiento encabezado por Charles de Gaulle quien inmediatamente ganó una elección. El Partido Comunista francés, con gran fuerza sindical, se opuso porque estaba en juego su cuota de poder dentro de la democracia representativa.

Muchos análisis sobre este acontecimiento lo definen como un sueño momentáneo, fracasado a fin de cuentas porque sirvió para consolidar al orden establecido. Sin embargo, si reflexionamos concluimos en haber sido una utopía concreta, no teleológica, con secuelas inmediatas a escala planetaria.

En efecto, el Mayo Francés demostró que el modelo capitalista no responde a las aspiraciones de los seres humanos. Esos días evidenciaron la posibilidad de vivir distinto, de sentir emociones, de luchar y amar y valorar al ser humano más allá de una pieza del mercado o de la producción.

Sus lemas hicieron renacer las esperanzas en otra sociedad. “Prohibido prohibir”; “Seamos realistas, demandemos lo imposible” y tantos otros, resumieron el rompimiento de la opresión. A cuatro décadas de su acontecer, apreciamos cómo el poder político y la representatividad se encuentran en una grave crisis. Los partidos son rechazados urbi et orbi, la manera de gobernar está haciendo aguas y el mandato de los electores ha sido traicionado por los dirigentes y una estructura agotada. Junto a la colectivización aragonesa en la guerra española y la efímera Comuna de la Baja California en la Revolución Mexicana, simbolizan la posibilidad de un salto cualitativo social.

Después del fracaso del experimento soviético así como la hecatombe significada por el neoliberalismo triunfante emerge la necesidad de un giro de ciento ochenta grados y se ha probado que el fin de la historia se encuentra muy lejos, dado el proyecto demencial de la globalización.


Significado del poder popular venezolano (publicado en El Libertario y en Soberanía)

mayo 26, 2008

Significado del poder popular venezolano
Humberto Decarli* / Soberania.org – 06/05/08

Hablar de “poder popular” implica entrar en una interpretación semántica dada la complejidad de su significado. Es una expresión genérica empleada reiteradamente en Venezuela durante los últimos años porque la actual administración la ha llevado a ser un lugar común.

En efecto, se habla con frecuencia de esa entidad como si fuese una palabra mágica capaz de contener la esencia del poder. Se utiliza en el lenguaje oficial para añadirlo a los nombres de los ministerios y hacer de sus cognomentos unas frases extremadamente largas.

Evidentemente es un vocablo importado de Cuba donde se ha convertido en un lema del régimen estalinista. En la mayor de las Antillas se insiste mucho en las denominaciones para cabalgar sobre eslóganes el reemplazo de la realidad. Erich Fromm en un memorable libro, “¿Podrá sobrevivir el hombre?, afirmaba que el estilo soviético expresaba algo ajeno a las condiciones políticas de vida en ese país y terminaba reivindicando algo sólo existente en un mundo ficticio. Era como el Topus Urano platónico sin descender al universo de los hechos o de la naturaleza.

El intelectual palestino Edward Said manifestaba en su tesis sobre Orientalismo que Occidente a través de pensadores y eruditos como Bernard Lewis imponía en sus textos análisis distintos a la vida social pero terminaba generando una versión eminentemente occidental de oriente.

El marxismo también habló de la ideología como una visión falsa del orbe impuesta por la clase dominante. Se traducía como una mirada del mundo incrustada en la sociedad dando como verdadero un enfoque que solo interesaba al estamento ubicado en el vértice de la pirámide.

Terry Eagleton ha analizado muy bien la evolución del término ideología e incluso llega a concluir que en la actualidad el poder no necesita deformar el mundo porque la dirección de los medios tiende más bien a neutralizar a las personas o en el peor de los casos, a determinar la convicción de la imposibilidad e inutilidad de cambio.

Hago las anteriores apreciaciones para introducirnos mejor en el tema debido a su existencia en la Venezuela contemporánea. Se repite hasta la saciedad que estamos en una revolución a través de un poder popular, reivindicando a fin de cuentas el criterio emanado de la Revolución Francesa de que el mismo reside en el pueblo quien lo ejerce por intermedio de sus mandatarios. Es un artilugio verbal y escrito para esconder la esencia del modelo político impuesto en la actualidad, la democracia representativa, y en definitiva de quien efectivamente gobierna: el Estado, el aparato despótico por el cual se introducen las directrices de imposición.

Igualmente se ha hablado de “poder popular o comunal” como uno de los poderes públicos previsto en el frustrado proyecto de reforma constitucional. Ciertamente allí se introducía uno nuevo para añadirlo a los cinco recogidos por la constitución del 99 (ejecutivo, legislativo, judicial, electoral y moral republicano) y se difuminaba en un enjambre de organismos como los Consejos Obreros, Estudiantiles, Campesinos, Ciudades Socialistas, Comunas, Comunidades y paremos de contar, unos de naturaleza territorial y otros de carácter funcional. Además, ni siquiera tenían génesis comicial.

En el fondo no era más que una suerte de variación de los delatores Comité de Defensa de la Revolución (C.D.R.) cubanos que controlan formidablemente la vida de los moradores de la isla y así mantienen el esquema impositivo allí vigente desde hace 50 años. Si algo funciona en la patria de Martí es el aparato policial y el militar sin los cuales no hubiese sido posible el control milimétrico de la actividades de la gente.

Se presumía que era la instancia inferior territorial dentro de la organización estatal y por ende, la básica y fundamental por emanar de abajo. En vista del rechazo en el referéndum a la propuesta de reforma de la cima de la pirámide jurídica de todas maneras queda tanto la idea como su función cumplidas realmente a través de los Consejos Comunales porque muchas de las propuestas de dicha modificación constitucional preexistían fácticamente o en el rango legal. En todo caso se van a implementar porque su existencia no dependía de su inclusión en la máxima ley sino de cumplirse en la práctica (como las funciones policiales de la fuerza armada) o de estar presente en las hipótesis normativas de las leyes, decretos, reglamentos y otros actos administrativos proferidos por las entidades del Estado.

En el caso de estos consejos hay la ley respectiva cuya vigencia no tiene dudas y se vienen aplicando desde hace cierto tiempo. Son órganos controlados desde Miraflores por una Comisión Presidencial que fiscaliza, vigila, supervisa y otorga el financiamiento correspondiente. En los hechos se trata de una verticalidad absoluta llevada a cabo desde la presidencia de la república.

De tal manera que el manido “poder popular” forma parte del rito de eufemismos para designar situaciones ideales capaces de disfrazar las imperantes. No puede ser popular un poder emanado de un arbitrio del máximo órgano del Estado como es la presidencia del ejecutivo. La dinámica es desde arriba hacia abajo y no desde las bases como debiera ser una iniciativa democrática.

No existe iniciativa alguna del “proceso” chavista con origen de base. Siempre es el caudillo quien analiza, valora y decide lo conveniente. La gestión responde a los criterios propios del líder cuya esencia favorece a las élites mundiales y nacionales. Los demás sólo tienen un deber, cumplir con las órdenes porque la participación no existe y como muestra tomemos al movimiento social penetrado por el soborno de un Estado poderoso financieramente y cuya desarticulación es ostensible. El movimiento obrero y gremial está en la misma situación, totalmente desmantelado.

El régimen chavista aspira implantar la fórmula materializada en las experiencias del socialismo autoritario. Nos referimos a los fetiches presentes en grafemas y fonemas repetidos goebbelianamente con la intención de sembrarlos e internalizarlos como valores aunque sean vacíos en su contenido. “Revolución, contrarrevolución e imperialismo”, son algunos ejemplos de esta tendencia motorizada por la nomenclatura.

Igualmente el modelo populista nacional instaurado luego del 23 de enero de 1958 logró establecer conceptos en forma de continente y no de llenado. La palabra democracia es promovida indefinidamente para justificar cualquier tropelía así como otras (concertación, instituciones, fuerzas armadas garantes de la civilidad, libertad de expresión, las decisiones en nombre de Simón Bolívar y el voto, como temas enunciativos porque habría que hacer un glosario). Es un esfuerzo del control poblacional por la vía de la intangibilidad de los símbolos escriturales y prosódicos sin recurrir a la fuerza bruta.


Insurgencia tibetana (El Mundo 26 de abril de 2008)

abril 30, 2008

En el año de 1959 se produjo un levantamiento generalizado en el Tíbet contra la ocupación de china. La insurrección fue derrotada militarmente y el Dalai Lama, líder espiritual de su población, abandonó el territorio y se asiló en la vecina India. Los chinos llegaron a acuerdos con el Panchen Lama, su segundo, y han establecido una administración con miras a anexionarlo.

             Beijing convirtió al techo del mundo en una región autónoma y en los últimos años ha hecho ingentes inversiones en infraestructura como una gran línea ferroviaria y ha ejercido una vieja práctica colonialista empleada por Estados Unidos en Texas y los israelitas en Cisjordania: el traslado de colonos para asentar la presencia del invasor.

Incluso, cuando los chinos derrotaron a la India en el conflicto fronterizo en 1962, se apropiaron de un desierto salado ubicado entre el Tíbet y Xin Jiang, el Aksai Chin, donde construyeron una autopista comunicante de estos dos espacios. La tendencia china es a integrar definitivamente a la región de Lhasa a su soberanía y ha efectuado una asfixia cultural sobre dicho pueblo.

            En el presente año, cuando se cumple 49 del estallido, vuelve esta región remota a ser noticia. Nuevamente irrumpen los tibetanos contra el inmenso poder militar del país de Mao y las notas de prensa y las imágenes son testimonio de la represión al asesinar manifestantes, herirlos y aprehenderlos.

            La conducta del Dalai Lama ha sido de extremada moderación porque quiere volver y en esa perspectiva ha renunciado a la independencia para aceptar sólo autonomía. Ha condenado la resistencia tibetana porque contradice sus prédicas pacifistas.

            La antigua Cathay ha respondido restringiendo las informaciones y reforzando sus alegatos de que Tíbet es parte histórica de su territorio. Adicionalmente acusan a los seguidores del mencionado representante espiritual de ser una mente medieval y haberse prestado a maniobras de la CIA que datan de la guerra fría.

            El argumento chino es la sempiterna aseveración de los colonialistas. Siempre contrastan la civilización frente al salvajismo de los otros. Es la misma tónica occidental para justificar históricamente el imperialismo europeo y el americano.

            La emergencia china en los últimos años se expresa en un crecimiento desmesurado de su economía, fundado en violación de los derechos sociales, laborales y de los niños amén de la hecatombe ecológica generada por la Presa de las Tres Gargantas.

Ese modelo económico capitalista salvaje es acompañado de un esquema de poder basado en el autoritarismo de un solo partido, unas poderosas fuerzas armadas y una política agresiva con sus vecinos. Comprende la recuperación de Hong Kong y Macao, la ocupación de las islas Spratlin, la reincorporación de Taiwán y la represión de Tíbet y la etnia islámica oigur, moradora del Xin Jiang y la restricción a Mongolia Interior y Manchuria. De allí la afirmación de Samuel Huntington en su texto “Choque de civilizaciones” donde pronostica el surgimiento de este país como un polo de dominio mundial.

            Las críticas de Occidentes son hipócritas porque cuidan los descomunales intereses económicos con Beijing. Concomitante apreciamos la opinión de la izquierda tradicional justificando este atropello por sus dogmas de fe. Mas la resistencia pasiva del pueblo tibetano es la esperanza a largo plazo dada la superioridad militar china y aunada a la solidaridad internacional, dará frutos en el futuro.

 

HUMBERTO DECARLI R.

humbertodecarli@yahoo.es