Razones de la experiencia militarista venezolana (publicado en la Revista paraguaya Periféricas)

RAZONES DE LA EXPERIENCIA MILITARISTA VENEZOLANA

            La experiencia vivida en Venezuela a raíz de la llegada a la presidencia de la república de Hugo Chávez Frías es interesante en la medida que devela la clara orientación del poder en el país. Es una simbiosis de democracia representativa con militarismo sin golpe de Estado.

1. El militarismo domina al siglo veinte.

            Para entender lo anterior debemos hacer algunas reflexiones históricas acerca de la estructura política venezolana durante el siglo veinte. Comenzó la centuria con el régimen de Cipriano Castro, caudillo venido de la región andina quien reivindicó a esa zona que mantenía al país con el café, principal generador de divisas, a pesar de estar rezagada en la toma de decisiones.

            Castro gobernó con dureza e hizo alianzas con la élite caraqueña pero por razones de salud fue convencido de irse para tratarse una patología prostática. En el fondo fue un esfuerzo del gran capital que había sido golpeado por algunas decisiones, en especial la nacionalización de la empresa New York & Bermúdez, porque antes había intentado enfrentarlo militarmente pero el presidente derrotó a un banquero, José Manuel Matos, en la batalla de La Victoria-localidad del Estado Aragua- con un ejército inferior numéricamente.

            Al hacer mutis, los americanos se encargaron de no permitir más su regreso y accedió en el año de 1909 a la jefatura del Estado su lugarteniente, Juan Vicente Gómez, quien gobernó a Venezuela durante 27 años hasta su fallecimiento en 1936. Su administración creó al aparato estatal venezolano contemporáneo, centralizó los impuestos, liquidó todas las manifestaciones federales, persiguió a los caudillos regionales y fundó a la fuerzas armadas actuales para lo cual trajo al país a un oficial prusiano chileno, Samuel Mc Gill.

            Le sucedieron gestiones castrenses hasta 1958, con excepción del efímero paso del novelista Rómulo Gallegos durante ocho meses en 1948. La última dictadura, presidida por el general Marcos Pérez Jiménez, fue una expresión desarrollista que se derrumbó producto de una crisis económica y los uniformados, unidos a los empresarios y el alto clero, llegaron al consenso de defenestrarlo aunque hubo auge de masas dirigida por los partidos políticos a la sazón con gran prestigio.

2. La democracia representativa también es autoritaria.

            Así las cosas, la Junta reemplazante del militar, llama a elecciones y triunfa Rómulo Betancourt, otrora fundador del Partido Comunista de Costa Rica devenido en machartista. Elabora un gobierno de coalición de tres partidos políticos (A.D., COPEI y U.R.D.) con soporte en el alto mando castrense, el sindicalismo manejado como elemento de contención de la presión popular, la cúpula eclesiástica, los empresarios y por supuesto, con la bendición del Departamento de Estado, mediante el llamado Pacto de Punto Fijo.

            La democracia formal funcionó basada en la habilidad de Betancourt, quien provoca y empuja a la izquierda a un insurrección fracasada y ello resucita el anticomunismo de los militares. Derrotada la erupción revolucionaria llega en auxilio de este modelo una bonanza petrolera en 1973 por el embargo petrolero árabe provocado por la guerra del Yom Kippour. El excedente financiero sirvió para subsidiar a los capitalistas, sobornar a la intelectualidad y mantener un espíritu de negociación con todos los sectores para esconder los conflictos reales de la sociedad y en especial a los antiguos guerrilleros quienes se incorporaron a la legalidad.

            La anterior explosión dineraria fue despilfarrada en poco tiempo pero acaece una nueva alza del precio del barril motivado por la guerra de Irak e Irán, la cual también esfumó un poder ineficaz. En 1983 se manifestó el primer síntoma grave de la deficiencia de este sistema: hubo la devaluación del Bolívar cuando el llamado Viernes Negro. Los factores mundiales de poder decidieron llevar a cabo las políticas del Consenso de Washington y apostaron por el caudillo populista Carlos Andrés Pérez para su aplicación y a solo 25 días de la asunción de su gobierno, el día 27 de febrero de 1989, estalló una insurrección popular ante el shock provocado por tan severas medidas.

            Culmina el fracaso del clientelismo con las tentativas de golpes del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992. A pesar de haber sido derrotadas se agudizó la grieta de la crisis y las élites decidieron sacrificar a Pérez al destituirlo y apresarlo por corrupción.

            Posteriormente es electo en medio de un fraude el socialcristiano Rafael Caldera, apoyado por parte de la actual izquierda chavista, quien terminó su mandato en medio de una inercia y tuvo que pactar con A.D. para realizar algunas privatizaciones como la de la entidad bancaria más grande, el Banco de Venezuela.

3. El régimen chavista es más de lo mismo.

            Hugo Chávez se lanza como candidato presidencial después de cambiar su actitud insurreccional y apoyado por distintos sectores políticos, militares y empresariales y en medio de un discurso de moralidad, radicalidad y ofrecimientos a las soluciones, obtiene una victoria contundente. Su administración comenzó con un consenso general pero se fue deteriorando por los escasos niveles de ingresos cuando el crudo osciló entre los 9 y 11 dólares por barril. La crisis generó su derrocamiento el día 11 de abril de 2002 pero como no hubo un liderazgo de reemplazo los mismos administradores de la violencia del Estado decidieron reponerlo en la jefatura del Estado.

            A posteriori, el oficial de las fuerzas armadas presidente ha mantenido un régimen soportado en la inmensa entrada de recursos financieros derivados de la renta petrolera con un incremento permanente desde el año 2003 llegando a niveles históricos cercanos a los 100 dólares el barril. Ha incursionado internacionalmente a través de esos petrodólares y tal circunstancia lo sostiene en la cúspide de América Latina apuntalando a los gobiernos de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Cuba, Honduras y las islas del CARICOM, amén de subsidios a muchas organizaciones internacionales e intelectuales americanos y europeos.

4. Conclusiones sobre la experiencia chavista.

            Hecha la anterior semblanza histórica y apreciando esas premisas podemos concluir en que los rasgos característicos del gobierno chavista son los siguientes:

            Primero, en el plano económico, es una simbiosis de política neoliberal en materia monetaria con apoyo a las entidades financieras (bancos y seguros con ganancias históricas) y un tratamiento ortodoxo para combatir la indetenible inflación mediante la absorción de la masa monetaria, combinados con criterios intervencionistas expresados en un Estado inversor en telecomunicaciones y electricidad.

            Segundo, socialmente es una manifestación clientelar porque toma algunos recursos de la renta petrolera para repartir entre la población con ayudas y becas como otrora lo hicieron los socialdemócratas y socialcristianos.

            Tercero, su política energética es extractiva como lo demuestra la dirección de las exportaciones de petróleo, gas y carbón. Se dan concesiones para que las transnacionales operen los pozos petroleros, la plataforma deltana gasífera y el carbón en minas a cielo abierto en el Estado Zulia, donde están causando daños étnicos (a los Wayuú, Bari y Yukpas) y ambientales ingentes.

            Cuarto, la economía cumple con el rol asignado en la división de las actividades internacionales. Venezuela es exclusivamente un proveedor energético seguro y por ello existe el rentismo petrolero. El parque industrial se ha reducido drásticamente en los últimos años así como el agro pero las importaciones se han elevado a las nubes y así se desangra al país con una espectacular fuga de divisas cumplida por el mismo Estado. Además, a pesar del control de cambios hay respiraderos para exportar capitales mediante bonos emitidos por los mismos entes públicos. Es también un paraíso para el sector de las telecomunicaciones y el financiero, con gran participación transnacional.

            Quinto, el país se ha inscrito en el Plan Puebla-Panamá cuya finalidad es trasladar gas desde Venezuela y Colombia a través de Centroamérica y México hasta el oeste de los Estados Unidos. Asimismo, está inserto en el I.I.R.S.A. (Integración de la Infraestructura de la Región Sur Americana) y en tal sentido, permite la salida de la biomasa y minerales estratégicos desde la Amazonía brasileña a través del segundo puente sobre el río Orinoco, una autopista desde Brasil a construir y el proyecto de un puerto de aguas profundas en el Estado Monagas en la zona oriental del país.

            La tendencia es a las integraciones regionales retirándose de la Comunidad Andina de Naciones para incorporarse a la más neoliberal donde el mercado es factor fundamental, el MERCOSUR, donde ha solicitado ser miembro.

            De la misma manera, se adquieren compromisos fuertes como la compra de la deuda argentina para ahorrarle actividad a la banca internacional e inversiones en refinerías petroleras donde las transnacionales no lo hacen por ser la parte menos rentable de ese negocio.

            Sexto, el modelo político es la democracia representativa pura y simple, con elecciones cuestionadas y costosas, siendo factores de poder importantes los militares, el gran capital internacional, los medios de comunicación controlados por el Estado y la figura caudillesca del presidente expresada en el culto a su personalidad. Los partidos políticos se encuentran totalmente desprestigiados y Chávez los emplea solamente con fines electorales y le ha costado mucho construir un partido único socialista siguiendo el esquema cubano. Asimismo, la corrupción y la impunidad campean, algo intrínseco a las democracias formales.

El poder es ineficaz y ha sido incapaz de resolver los problemas más elementales como el de la vivienda donde hay un enorme déficit, la inseguridad personal es administrada eficazmente por el Estado, el desempleo, el subempleo y la economía informal es inmensa no obstante que el flujo petrolero ha maquillado las cifras circunstancialmente. Venezuela es detrás de Brasil, México y Chile, la nación donde hay más injusticia social en América Latina. El Coeficiente de Gini, herramienta para medir la distribución de los bienes y servicios en la sociedad, ha aumentado en paralelo a la bondad fiscal.

            Séptimo, hay una gran concentración de poder y cada vez el Jefe del Estado tiene mayores atribuciones y los demás poderes públicos (Legislativo, Judicial, Electoral y Moral Republicano), son manipulados por el ejecutivo. Las regiones, municipios y alcaldías cada día ven restringida su actuación desde todo ángulo. El denominado “poder popular” radicado en los Consejos Comunales son dominados desde la presidencia en una actividad tipo tranvía, desde arriba hacia abajo. Los movimiento sociales han sido penetrados desde el Estado para paralizar sus iniciativas e inhibirlos en el acontecer nacional.

            Octavo, la política petrolera se orienta a ser un buen vendedor a precios preferenciales y permanentes a los Estados Unidos. Incluso, Venezuela debe subsidiar el precio de la gasolina al sur de este país y no se ha planteado ningún criterio óptimo ambiental ni de darle un giro a la concepción rentista petrolera.

            El chavismo ha permitido que las empresas contratadas originalmente como operadoras de servicio pasen a ser copropietarias del 49% de las acciones mediante el régimen de empresas mixtas. Sólo la Exxon Mobil y la Conoco-Phillips se han negado a dar ese viraje por razones de conveniencia corporativa. Las demás transnacionales (Son aproximadamente 20 entre las cuales están Repsol-Y.P.F., Royal Ducht Shell, Statoil, Total Elf, B.P.-Amoco, ENI y la Chevron calificada por Chávez como una empresa revolucionaria), han aceptado este cambio porque los favorece dada la necesidad de producción y reservas de crudo por la escasez mundial de la oferta.

            Noveno, la cohesión interna la ha pretendido lograr Chávez a través del nacionalismo exacerbado, la estimulación de la figura mítica de Simón Bolívar escondiendo su carácter de mantuano opresor así como una visión acrítica de Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez y la recurrente unidad latinoamericana.

            Décimo, los integrantes de la fuerza armada tienen infinidad de cargos y funciones en todos los organismos públicos constituyendo sus principales cuadros y la tendencia es a militarizar la sociedad cuando establecen materias bélicas obligatorias en la educación, emplean reiteradamente desfiles de infantería, tanques, aviones y de los componentes uniformados.

            Se ha creado un nuevo segmento de la milicia, la denominada reserva junto a los otros cuatro, la armada, la aviación, el ejército y la guardia nacional. Además, se incentiva la figura castrense como un símbolo patrio y se le acerca a la gente para promover la unión cívico-militar.

            Decimoprimero, hay una escalada armamentística. Se han adquirido de Rusia, China y otros países, grandes cantidades de Kalashnikov, tanques de guerra, misiles, aviones Sukoi, helicópteros artillados, buques de guerras, submarinos y municiones de todos los calibres. Estas compras son asaz injustificadas y sólo tienen una perspectiva represiva.

            La milicia venezolana tiene máculas graves en los últimos tiempos. Durante la década de los sesenta del siglo pasado los oficiales fueron entrenados en la Escuela de las Américas para asesinar y la trayectoria de desaparecidos, torturados, muertos y heridos en los teatros de operaciones antiguerrilleros así lo demuestra. Asimismo, el genocidio del 27 de febrero de 1987 cuando el “Caracazo”, también lo evidencia.

            Podemos concluir que la experiencia chavista en Venezuela es una fórmula del neomilitarismo porque gobiernan los agentes de la violencia del Estado legitimados por elecciones. Ya no se requiere el putchismo de la guerra fría porque ahora es más fácil.

5. Colofón.

            La estructura de poder en Venezuela, como en toda América Latina, es una cápsula cerrada sin ninguna importancia de quién la ocupe. El que acceda al gobierno debe cumplir con esa relación de poder, esa práctica social, esa relación social enraizada. Por ese motivo en toda la región organizaciones autodefinidas de izquierdas capturan esos espacios pero su conducta no es distinta a una de derecha. Los sandinistas, los socialistas chilenos, la izquierda uruguaya, la ecuatoriana y la boliviana, son muestras de ello.

            Pero en Venezuela hay un caldo de cultivo para regir el autoritarismo. Todo el siglo pasado fue pasto de dictaduras y una democracia representativa fundada en el abuso de los factores de poder y el rechazo a las iniciativas desde las bases. No es casual que la debacle del puntofijismo haya sido rescatada con una figura castrense.

            Vivimos en este lugar, ubicado en la parte septentrional de América del Sur, en el contexto de una experiencia donde el populismo de la democracia clientelar se combina con el militarismo, es la sinergia del nasserismo, peronismo, velasquismo y otras expresiones similares. Pero lo cierto es que impera el capitalismo globalizado aplicado de la manera más directa con su aciaga carga social. Confundirla con una conducta revolucionaria equivale a desconocer la historia y condenar a repetirla.

 

HUMBERTO DECARLI R.

hachedester@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: