LA BANALIZACIÓN DE LA REFORMA

El reciente incidente entre el Rey de España y el Jefe de Estado venezolano en la cumbre iberoamericana de Chile ha dado demasiado que hablar cuando no debió pasar de un episodio subalterno. Sin embargo, la habilidad mediática del presidente Chávez le ha permitido manipular la ocasión y martillar a la opinión pública insertándola en la campaña electoral del referéndum para aprobar la reforma constitucional propuesta por el ejecutivo nacional.              La oposición ha escandalizado el affaire con fines meramente electorales pero de nuevo lo ha hecho torpemente cayendo en la trampa presidencial. Muchos medios de difusión y dirigentes antichavistas defienden al monarca hispánico frente a Chávez como si fuera la esencia del problema. El presidente venezolano siempre busca llamar la atención en todos los escenarios internacionales porque es una senda para promoverse en el ámbito donde más le interesa dado su proyecto, otrora igual a C.A. Pérez, de convertirse en un líder de rango mundial apuntalado por la chequera de la renta petrolera.            Con la reiteración del acontecimiento del país austral el oficialismo persigue esconder el fondo de la reforma constitucional: la condensación de poder en la figura presidencial, la militarización de la sociedad, las empresas mixtas como subterfugio para encubrir la entrega disfrazada de recursos y el funcionamiento de un régimen ejecutivo con respuesta inmediata y complaciente ante los centros mundiales de poder. Todo ese entramado para consolidar a Venezuela como una fuente segura de suministro petrolero, carbonífero, gasífero y de minerales estratégicos amén de ser una vía para la salida de la biomasa de la Amazonia brasileña y depender de la renta petrolera al ser una economía de puerto donde le sustraen al Estado los petrodólares con las inmensas importaciones.            Al no haber debate, por presentarse planteamientos secundarios al tratar temas intrascendentes, el envión de la reforma se potencializa. Se diluye la discusión en materias irrelevantes como el caso del representante de la Casa Borbón ungido como monarca por decisión del Generalísimo Franco mandando a callar al impertinente venezolano.              La reforma planteada es un dispositivo urgente del presidente para responder a su rol dentro del dominio internacional además de consagrar un proyecto totalitario de inspiración cubana aderezado con el populismo caribeño betancourista. Es una simbiosis donde se buscar alcanzar gobernabilidad, ese estatuto necesario para aplicar las difíciles medidas de la globalización encargadas al caudillo nacional quien detrás de una discursividad incendiaria esconde los úcases de los factores de poder allende las fronteras.               El país necesita la presencia de polémica para salir del atolladero clientelar acicateado por la bonanza inferida del precio alto del oro negro. Pero difícilmente se realizará en el marco del modelo político vigente cuya legitimidad se sustenta en la hipertrofia financiera del Estado y el liderazgo del actual presidente, único existente en Venezuela en los actuales momentos. Mientras tanto, la corrupción, la ineficacia del aparato estatal incapaz de arreglar un hueco en las calles y el alma nacional, se encuentran banalizados. Es el rasgo fundamental de la democracia populista continuada por el culto a la personalidad y el predominio castrense, mientras Venezuela se perfila aún más como un pedestre proveedor de fuente energética fósil. Humberto Decarli R.humbertodecarli@yahoo.es             

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